COMO INICIAMOS:
Se inicia como un esfuerzo personal para desarrollar las ciencias marinas apoyándose en el conocimiento científico, la ética profesional, espíritu de servicio y la solidaridad con las causas que sirven los mejores intereses para resguardar el patrimonio marino y cultural de la Nación. Continúa hoy sin abandonar sus principios ni misión. Idelisa Bonnelly es una pionera en el desarrollo de las ciencias marinas de la República Dominicana como profesora universitaria. Desde su regreso al país en 1962 luego de haber realizado sus estudios de postgrado en la Universidad de Nueva York se incorporó a la Universidad Autónoma de Santo Domingo con el propósito de crear las bases para un centro de investigaciones de biología marina que contribuyera al conocimiento y uso sostenible de los recursos costeros y marinos; un aporte nuevo en beneficio de todos los dominicanos. Incentivada por el Movimiento Renovador, que trabajaba para crear una Universidad Crítica y Científica, y junto a otros profesores nacionales y extranjeros, promovió la creación de la carrera de biología en la Universidad en 1967, una fragua donde se formaron los primeros investigadores en ciencias naturales del país, algunos de los cuales irían a formar parte del Centro de Investigadores de Biología Marina, CIBIMA, la primera institución de estudios marinos de nivel académico del cual fue directora por 25 años.
CIBIMA también impulsó las ciencias aplicadas creando, en 1980, la Estación Experimental para el Desarrollo de la Acuicultura. La dimensión ambiental, la defensa y protección del medio ambiente marino, siempre estuvo ligado a las investigaciones y a la formación de los jóvenes profesionales. CIBIMA mantuvo estrecha relación con organismos oficiales y privados de carácter similar con el propósito de colaborar con el desarrollo del sector marino-pesquero. Organizó la primera estación de investigación en acuacultura con el propósito de incrementar la producción pesquera y repoblar los ríos y presas. Las investigaciones siempre estuvieron relacionadas con la valorización de los ecosistemas marinos, arrecifes, manglares, praderas de yerbas marinas y la conservación de la biodiversidad marina, estudios sobre ciclo de vida y el establecimiento de épocas de vedas para especies pesqueras, manejo integral de zonas costeras y recomendaciones para el establecimiento de áreas protegidas marinas.
En 1984 inició una intensa labor, junto a otras instituciones nacionales e internacionales para la protección de las zonas de reproducción de las ballenas jorobadas el cual culminó en la declaración del Santuario de Ballenas Jorobadas del Banco de la Plata en 1986 la más importante área protegida para las ballenas jorobadas del Atlántico Norte especie en peligro de extinción.
Su labor fue reconocida por el gobierno dominicano en 1986 al otorgarle la Medalla al Mérito de la Mujer Dominicana en el sector de Ciencias y en 1988 recibió el Premio Nacional de Ciencias otorgado por la Academia de Ciencias de la República Dominicana de la cual es fundadora destacándose por impulsar el desarrollo científico del país organizando importantes Jornadas Científicas. En ese mismo año se le concedió un alto galardón a nivel mundial cuando fue incorporada a la Lista de Honor Global 500 como defensora del medio ambiente por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). En 1990 recibió el titulo de Profesora Meritísima de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Al retirarse de la actividad docente universitaria continúa con un intenso programa para la protección de los mamíferos marinos y sus hábitats, donde la educación ocupa una función relevante. Realiza esta tarea a través de la Fundación Dominicana de Estudios Marinos, (FUNDEMAR), institución que preside.
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